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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.

HOMERO - LOS POEMAS EPICOS

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Homero fue un poeta y literato de la antigua Grecia, que viviò aproximadamente en el siglo VIII a.C. En la figura de Homero, confluyen la realidad y la leyenda. Admirado, imitado y citado por casi todos los poetas y filòsofos griegos que le siguieron, es el poeta por antonomasia de la literartura clàsica. A pesar de ello, la vida de Homero aparece rodeada del màs profundo misterio, hasta el punto de que su propia existencia històrica ha sido puesta en tela de juicio. Las biografías que circularon en la antigüedad no contienen ningún dato seguro sobre el poeta. La tradición sostenìa que era ciego. Aunque se cree que naciò en Quìos, varias fueron las ciudades que se disputaron ser su patria, entre ellas: Colofón, Cumas, Pilos, Itaca, Argos, Atenas, Esmirna, y la ya mencionada Quìos. Acerca del lugar donde muriò, existe una tradición atestiguada al menos desde el siglo V a.C. de que se produjo en la isla de Ìos. Tambièn persiste el debate sobre si  Homero fue una persona real  o bien el nombre dado a uno o màs poetas  que cantaban obras èpicas tradicionales.

Los poemas èpicos homèricos son La Ilìada y La Odisea, las dos grandes epopeyas de la antigüedad griega. Poemas en que aparece una sociedad  de reyes y de nobles, grandes terratenientes y poseedores de numerosos rebaños, quienes llevaban una vida de esplendor y de luchas, enfrentamientos y batallas.

La Ilìada narra  los acontecimientos ocurridos durante 51 dìas  en el dècimo y ùltimo año de la Guerra de Troya. Su trama radica en la còlera de Aquiles. El tìtulo deriva del nombre griego de Troya, Ilion.

La Odisea narra  la vuelta a casa del hèroe griego Odiseo (Ulises en latìn) tras la Guerra de Troya. Odiseo tarda veinte años en regresar a la isla de Ìtaca, donde poseìa el tìtulo de rey, perìodo durante el cual, su hijo Telémaco y su esposa Penèlope  han de tolerar en su palacio a los pretendientes que buscan desposarla (pues creìan muerto a Odiseo), al mismo tiempo que consumen los bienes de la familia.

La èpica homèrica era tan apreciada entre los griegos que fue la herramienta  de enseñanza utilizada entre ellos. Ademàs, sus versos eran memorizados y repetidos  constantemente, aunque la gente fuera iletrada, por ello es que fueron muy conocidos  en casi  todas las etapas de la historia griega  desde la composición de los poemas. La influencia que tuvieron, por su importancia, en otros gèneros literarios contemporàneos o posteriores es fácilmente rastreable en la lìrica  y el teatro griegos.

Las composiciones de ambos gèneros se cantaban ante un pùblico, aunque con funciones diferentes: la èpica narraba hechos històricos del pasado al son de la lira con una lengua elevada y culta; la lìrica, criticaba, celebraba o veneraba, al compàs de la flauta o la lira.

Asì, casi 3000 años después, Homero sigue siendo el poeta griego por excelencia, y aùn hoy ocupa un lugar considerable, siendo el punto de partida para rastrear las fuentes de la cultura occidental. Platòn cuenta que, en su època, ya se creìa que Homero era el educador de la Grecia toda.

Sòlo puede ser educadora una poesìa cuyas raìces  penetran en las capas màs profundas del ser humano y en la que aliente un anhelo espiritual, una imagen de lo humano capaz de convertirse en un ideal. Y, efectivamente, La Ilìada y La Odisea  son poemas eternos, ya que el mundo que forjaron y formaron a partir de  ellos, es eterno, esto es, la Civilización de Occidente.

Puede considerarse a Homero un idealizador. La caracterìstica èpica homèrica enaltece  la naturaleza toda: el cielo, el agua, las estrellas, el sol, la mañana y la noche, todo es grandioso para un pueblo grandioso. Los valores màs altos alcanzan a travès de la expresión artística  el significado permanente y la fuerza capaz de  mover a los hombres. Estos valores se encuentran en Homero.

La heroicidad  en la Ilìada refleja el aretè de la nobleza griega, objetivo a alcanzar por todo hombre.

La Odisea, por su lado, es el ethos de la cultura y la moral  aristocràtica.

A partir de Homero, el pueblo griego tuvo la capacidad ùnica para llegar al conocimiento y la formulaciòn de aquello que a todos nos une y a todos nos mueve. La diferencia de la poesìa griega  con la de los otros pueblos contemporàneos radica en que  la griega alcanzò  su màs alto grado de universalidad humana. De ahì entonces su perdurabilidad.

Los cantos de Homero resonaron por muchos siglos en los palacios y mercados, en fiestas y concursos, en  juegos y en campos de batalla. Tal vez ello haya sido posible  gracias a la inspiración de las Musas. Homero invoca a las musas para iniciar su relato en La Ilìada:

 

“La còlera canta, ¡Oh musa!, del Pèlida Aquiles,

destructora còlera que tantas calamidades causò a los Aqueos,

que muchas fuertes almas de  vigorosos hèroes precipitò al Hades,

y entregò sus cuerpos a la presa de los perros y de las aves todas.

De este modo se cumplìa el designio de Zeus.”.

 

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DIOGENES – FRASES CELEBRES

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Pequeña introducción biogràfica:

 

Diógenes de Sìnope fue un filòsofo griego que viviò aproximadamente entre los años 412 y 323 a.C. Fue discìpulo de Antìstenes, fundador de la escuela cìnica (considera a la civilización y su forma de vida como un mal, y que la felicidad viene dada siguiendo una vida simple y acorde con la naturaleza). Llevò las concepciones de su maestro hasta  las consecuencias màs extremas. Rechazaba todos los avances de la civilización y exhortaba a limitar la satisfacción de las necesidades a las indispensables y de carácter animal. Rechazaba tambièn el politeísmo con todos los cultos religiosos, por considerarlos instituciones puramente humanas y superfluas. Criticaba las diferencias de clase, predicaba el ascetismo. La  tradición le ha atribuìdo osadìa e independencia ante los poderosos, y desdèn por todas las normas de  conducta social. Podemos decir que Diógenes es el sabio cìnico màs cautivante, a punto tal que su figura se ha convertido en una leyenda. Se dice que vivìa en un tonel. Su aspecto era descuidado y su estilo burlòn. Era en extremo un transgresor. No ha llegado a la posteridad ningún escrito suyo. La fuente màs completa  que se dispone sobre su vida es la extensa secciòn que su tocayo Diógenes Laercio le dedicò en sus “Vidas, opiniones y sentencias de  los filòsofos màs ilustres”.

 

Frases cèlebres:

 

“Busco un hombre honesto”.

“El elogio en boca propia desagrada a cualquiera”.

“El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe”.

“El movimiento se demuestra andando”.

“Probablemente los asnos se rìan de tì, pero no te importa. Asì, a mì no me importa  que los demàs se rìan de mì”.

“Un pensamiento original vale mil citas insignificantes”.

“Un hombre debe vivir cerca de sus superiores como cerca del fuego: ni tan cerca para que se queme ni tan lejos para que se hiele”.

“Callando es como se aprende a oir; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”.

 

Episiodios anecdòticos que reflejan sus ideas:

 

1) Crìtica a la religiòn:

Viendo en una ocasión còmo los sacerdotes custodios del templo conducìan a  uno que habìa robado una vasija perteneciente al tesoro del templo, comentò: “Los ladrones grandes llevan al preso pequeño”.

2) Desprecio de las convenciones sociales:

Solìa decir -segùn sabemos a travès de Hecatòn- que “es preferible la compañìa de los cuervos a la de los aduladores, pues aquèllos devoran a los muertos; èstos, a los vivos”.

3) La vuelta a la naturaleza:

Cierta vez , observando a un niño que bebìa con las manos, arrojò el cuenco que llevaba  en la alforja, diciendo: “Un niño me superò en sencillez”. Asimismo, se deshizo de su escudilla cuando viò que otro niño, al que se le habìa roto el plato, recogìa sus lentejas en la cavidad de un pedazo de pan.

4) La sabiduría y la filosofìa:

A uno que le reprochò: “Te dedicas a la filosofìa y nada sabes”, le respondiò: “Aspiro a saber, y eso es justamente la filosofìa”.

5) La filosofìa como provocación:

“Decìa imitar el ejemplo de los maestros de canto coral, quienes exageran la nota para que los demàs den el tono justo”.

6) Su mendicidad:

Se le preguntò: “¿Por què la gente da dinero a los mendigos y no a los filòsofos?”. Respondiò: “Porque piensan que, algún dìa, pueden llegar a ser invàlidos o ciegos, pero filòsofos, jamàs”.

7) El encuentro con Alejandro Magno:

Buscò Alejandro Magno a Diógenes, de enorme fama, del cual se reìan por su rechazo a vida material alguna. Cuando finalmente lo encontrò, le hizo la siguiente proposiciòn: “Tù, Diógenes el Cìnico, pìdeme cualquier cosa, ya sean riquezas o monumentos, y yo te lo concederè”. Contestò Diógenes: “Apàrtate, que me tapas el sol”.

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