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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.

SOFOCLES - LA TRAGEDIA GRIEGA

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Sófocles fue un poeta y dramaturgo de la Antigua Grecia. Se sitúa, junto con Esquilo y Eurípides, entre las figuras más destacadas de la tragedia griega. Naciò en Colono (hoy parte de Atenas) alrededor del 496 a.C.. Recibiò la mejor educación aristocràtica, gracias a la posición distinguida de su padre, Sòfilo, que poseìa una fàbrica de armas. En su juventud obtuvo premios en atletismo, y debido a su  belleza fìsica y dotes musicales dirigiò el coro de efebos que actuò en la danza  triunfal con motivo de la victoria naval de Salamina contra los persas en  el año 480 a.C. Existe una bella leyenda -quizàs verìdica- que muestra còmo Esquilo y sus hermanos se desenvuelven heroicamente en la batalla de Salamina, mientras Eurìpides llega al mundo, recièn nacido, y Sófocles niño encabeza el coro musical  en las celebraciones triunfales.

La vida de Sófocles, transcurre  en el perìodo que sigue  a las Guerras Mèdicas, en tiempos de Cimòn y Pericles, el màs floreciente de su tierra, justo antes del declive de Atenas.

Fue vencedor en veinticuatro oportunidades en los Certàmenes Dramàticos, que se celebraban anualmente en Atenas, y en las restantes ocasiones quedò en segundo lugar. En el 468 a.C., a la edad de 28 años, derrotò a Esquilo, cuya preeminencia como poeta tràgico habìa sido indiscutible hasta entonces.

Entre sus amigos, figuran el historiador Herodoto y el  estadista Pericles. A pesar de no haberse comprometido en la  vida polìtica y carecer de aspiraciones militares, fue elegido por los atenienses en dos ocasiones para desempeñar una importante funciòn militar.

Sófocles escribiò màs de cien piezas dramàticas, de las cuales sòlo se conservan completas siete  tragedias. Estas obras son: Antigona, Edipo Rey, Electra, Ayax, Las Traquinias, Filocteles, y Edipo en Colono. Tambièn se conserva un gran fragmento del drama satìrico Los Sabuesos, descubierto en un papiro egipcio, alrededor del siglo XX. Estas siete tragedias se consideran sobresalientes por la fuerza  y complejidad de su trama y su estilo dramàtico. Al menos tres de ellas: Antìgona, Edipo Rey  y Edipo en Colono, son calificadas unánimemente como “obras maestras”.

Edipo Rey, merecidamente famosa por su impecable  construcciòn, su  fuerza dramàtica y su eficaz ironía, fue considerada por Aristóteles en su Poètica , como la màs representativa, y en muchos aspectos la màs perfecta de las tragedias griegas. La trama gira en torno al hèroe mitològico Edipo, que poco a poco descubre la terrible verdad de  haber ascendido al cargo de gobernador de Tebas tras haber  asesinado involuntariamente a su padre, primero, y casàndose con su madre , la reina Yocasta, después.

Ademàs de ser considerado por muchos estudiosos como el mayor de los dramaturgos griegos; se atribuye tambièn a Sòfocles numerosas aportaciones a la tècnica dramàtica, y dos importantes innovaciones: la introducción de un tercer actor en escena, lo que posibilita complicar notablemente la trama y realzar el contraste entre los distintos personajes; y la ruptura de  la moda de las trilogías, impuesta por Esquilo, que convierte cada obra en una unidad dramàtica y psicològica independiente, y no en parte de un mito o tema central. Sófocles asimismo transformò el espìritu y la importancia de la tragedia; en lo sucesivo, aunque  la religión y la moral siguieron siendo  los principales temas dramàticos, la voluntad, las decisiones y el destino de los individuos pasaron a ocupar el centro de interès de la tragedia griega.

Gracias a una biografía de Eurìpides  y al testimonio de Aristòfanes, se conoce  con exactitud  la fecha de su muerte, ocurrida en el 406 a.C. Segùn la biografía, Eurìpides, al tener noticia de la muerte de su rival dramàtico, se presentò de luto en el teatro, y el coro y los actores actuaron sin coronas, en señal de duelo, en Las Dionisias del año 406 a.C. Los atenienses honraron su memoria elevàndole un santuario y ofrecièndole sacrificios anuales como a un hèroe.

Frìnico, poeta, còmico, nos dejò  esta imborrable semblanza suya: “¡Bienaventurado Sófocles, varòn feliz y sabio, que muriò tras larga vida, después de componer muchas hermosas tragedias!. Tuvo un bello fin y no padeciò mal alguno.”

Años después se alzò, en el Teatro de Dionysos en Atenas, su semblanza ideal, la estatua de que probablemente es copia el majestuoso mármol del Museo Laterano, que lo representa de pie, envuelto en su manto, en perfecta belleza. Y sobre su tumba, en las afueras de Atenas, una sirena simbolizaba el hechizo de su poesìa.

 

Para Finalizar, dejo un breve fragmento de Edipo Rey:

 

Tiresias.-Me voy; pero diciendo antes aquello por lo que fui llamado, sin temor a tu mirada; que no tienes poder para quitarme la vida. Así, pues, te digo: ese hombre que tanto tiempo buscas y a quien amenazas y pregonas como asesino de Layo, está aquí, se le tiene por extranjero domiciliado; pero pronto se descubrirá que es tebano de nacimiento, y no se regocijará al conocer su desgracia. Privado de la vista y caído de la opulencia en la pobreza, con un bastón que le indique el camino se expatriará hacia extraña tierra. Él mismo se reconocerá a la vez hermano y padre de sus propios hijos; hijo y marido de la mujer que lo parió, y comarido y asesino de su padre. Retírate, pues, y medita sobre estas cosas; que si me tomas en mentira, ya podrás decir que nada entiendo del arte adivinatorio. (…)

Edipo.-Que no sea lo mejor lo que he hecho, ni tienes que decírmelo ni tampoco darme consejos. Pues yo no sé con qué ojos, si la vista conservara, hubiera podido mirar a mi padre  llegando al infierno, ni tampoco a mi infortunada madre, cuando mis crímenes con ellos dos son mayores que los que expían con la estrangulación. Pero ¿acaso la vista de mis hijos engendrados corno fueron engendrados podía serme grata? No, de ningún modo; a mis ojos, jamás. Ni la ciudad, ni las torres, ni las imágenes sagradas de los dioses, de todo lo cual, yo, en mi malaventura siendo el único que tenía la más alta dignidad en Tebas, me privé a mí mismo al ordenar a todos que expulsaran al impío, al que los dioses y mi propia familia hacían aparecer como impura pestilencia; y habiendo yo manifestado tal deshonra como mía, ¿podía mirar con buenos ojos a éstos? De ninguna manera; porque si del sentido del oído pudiese haber cerradura en las orejas, no aguantaría yo el no habérselas cerrado a mí desdichado cuerpo, para que fuese ciego y además nada oyese, pues vivir con el pensamiento apartado de los males es cosa dulce.
(...)
El entonces arrancó los broches de oro que adornaban sus ropas, y enseguida los clavó en sus ojos, exclamando que así ya no vería más, ni su miseria, ni su crimen. En la oscuridad no volverían a ver a quien no debía ver, y que mejor jamás hubieran visto. Gritando así se punzaba los ojos una y otra vez, la sangre que corría le bañaba hasta la barba, no eran gotitas lo que fluía de sus ojos, era un torrente oscuro, como una granizada de sangre. En todo esto ambos fueron los artífices, y la desgracia acabó con la mujer y con el hombre. Su antigua felicidad fue en su momento verdadera. Ahora no es más que culpa, muerte, vergüenza, de todos los males que tienen nombre, ninguno falta.”

 

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03/10/2008 13:22 Niki Enlace permanente. Literatura Griega No hay comentarios. Comentar.

REGALOS QUE NO DEBERIAMOS ACEPTAR…

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Muchas veces, en nuestra vida diaria, nos encontramos con personas que, por un motivo u otro, pretenden amargarnos el dìa o herir nuestros sentimientos, con palabras ofensivas, llenas de resentimiento y rencor. Es entonces, cuando deberiamos mantener la calma, y recordar la historia que  transcribo a continuación:

 

“El era un profesor comprometido y estricto, conocido tambièn por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo. Al terminar la clase de fin de año, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercò uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

- Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase, es que no tendrè que escuchar màs sus tonterìas y podrè descansar  de ver su cara aburrida.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor mirò al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntò:

- ¿Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?.

El alumno quedò desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.

- Por supuesto que no. -Contestò de nuevo en tono despectivo el muchacho-.

- Bueno, -prosiguiò el profesor- cuando alguien intenta ofenderme o me dice alguna cosa desagradable, me està ofreciendo “algo”. En tu caso, una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

- No entiendo a què se refiere. -dijo el alumno confundido-.

- Muy sencillo, -replicò el profesor-. Tù me estàs ofreciendo rabia y desprecio y si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estarè aceptando tu regalo. Y yo, mi amigo, en verdad, prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

Muchacho!. -concluyò el profesor siempre en tono gentil- La vida nos da  la libertad de amargarnos o de ser felices. “Tu rabia pasarà, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tù llevas en tu corazòn, pero de mì depende lo que yo cargo en el mìo.” 

 

Como conclusión que podemos sacar de esta interesante historia, se puede decir que:

Nadie tiene la oportunidad de hacernos sentir mal sin nuestro permiso. Cuando alguien nos muestra agresividad, està en nuestras manos recibirla o, simplemente, dejarla correr.

Cada dìa, en todo momento, somos ùnicamente nosotros quienes decidimos què clase de emociones o sentimientos queremos poner dentro nuestro; y aquello que elegimos lo conservaremos mientras no decidamos cambiarlo, porque es tan grande la libertad que nos brinda la vida, que hasta tenemos la posibilidad de elegir entre amargarnos o ser felices.

La llave de nuestras emociones siempre estuvo y estarà en cada uno de nosotros, entonces, aprendamos a usarla con discreción y sabiduría.

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ANTOINE DE SAINT-EXUPERY - FRASES CELEBRES

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Breve introducciòn biogràfica:

Antoine de Saint-Exupèry fue un aviador y noveslita francès. Naciò en Lyon en 1900 y falleciò en 1944, al desaparecer en una “misiòn de reconocimiento”, mientras sobrevolaba la Francia ocupada por los nazis. En realidad, nunca se supo què ocurriò con èl.

Su interès por la mecànica y la aviación se remonta a su infancia. En 1912 recibiò  el bautismo del aire, y esta pasiòn no lo abandonò nunca. Aprendiò el oficio de piloto durante su servicio militar en la aviación, al tiempo que frecuentaba los medios literarios.

Sus textos son reflexiones profundas de ìndole humanista y de crìtica a la cultura.

En 1926 se produce un giro decisivo en su vida, por un lado, con la publicación de la novela breve “El aviador”, en Le Navire Dargent de  J. Prèvost; y, por otro, con un contrato como piloto de lìnea para una sociedad de aviación. A partir de entonces, a cada escala del piloto correspondiò una etapa de su producción literaria, alimentada con la experiencia. Mientras se desempeñaba como jefe de estación aèrea en el Sahara Español, escribiò su primer novela, “Correo del sur”, en 1928.

La escala siguiente fue Buenos Aires, al ser nombrado director de la Aeroposta Argentina, filial de la Aèropostale, donde tuvo la misiòn de organizar la red  de Amèrica Latina. En este marco, escribiò su segunda novela “Vuelo nocturno”. En 1931, tras la bancarrota de la Aèropostale, Saint-Exupèry siguió volando como piloto de prueba, intentando incluso varios rècords, muchos de los cuales terminaron en graves accidentes, en el desierto egipcio en 1935 y en Guatemala en 1938.

En la dècada del treinta,  multiplicò sus actividades literarias: cuadernos de invenciòn, adaptaciones cinematogràficas de  “Correo del sur” (1937) y “Vuelo nocturno” (1939). Hizo numerosos viajes (a Moscù, a la España en guerra), realizò reportajes  y artìculos para diversas revistas. Durante su convalescencia en Nueva York -luego del accidente en Guatemala-, reuniò los textos de artìculos ya publicados, que se convirtieron en la obra “Tierra de hombres” (1939).

En la Segunda Guerra Mundial luchò con la aviación francesa en misiones peligrosas. Con la caìda de Francia, viajò a Nueva York, donde contò sus experiencias en “Piloto de guerra” (1942). En Estados Unidos, se mantuvo al margen de compromisos partidistas. Su meditaciòn se elevaba por encima de la  historia inmediata. Sin desconocer las amenazas de la època sobre “el respeto del hombre”, como lo relata en “Carta a un rehèn” (1943), optò por la paràbola  con “El Principito” (1943), una fàbula infantil, de gran contenido poètico, con ilustraciones dibujadas por el propio autor,  que en formato de libro ha batido rècords de venta en el mundo y en todos los idiomas. Sin lugar a dudas, “El Principito” es su obra màs famosa. En sus pàginas se evocan  -de manera sencilla y clara- los valores màs arraigados y esenciales del humanismo, donde quedan de manifiesto la solidaridad, la bondad, la entereza, la tenacidad, el compañerismo y el entusiasmo por el conocimiento. El libro es un autèntico símbolo de búsqueda permanente del hombre, de aquellos principios que enriquecen el espìritu y que traen paz infinita al alma.

A partir de 1943, Saint-Exupèry, solicitò incorporarse a las fuerzas francesas en Africa del Norte, retomando las misiones desde Cerdeña y Córcega. En el transcurso de una de esas misiones, el 31 de julio de 1944, su aviòn desapareciò en el Mar Mediterràneo; poniendo fin de este modo a la  apasionante vida de un  hombre excepcional. Los cientos de pàginas de “La ciudadela”, suma alegòrica que permaneciò  inconclusa, fueron publicadas póstumamente en 1948.

La prosa de Saint-Exupèry impresiona  por un rigor en el que la desnudez  retòrica asegura la eficacia del relato de acciòn, tratando siempre de mostrar que el hombre no es màs que lo que hace.

 

Algunas de sus màs famosas frases cèlebres: 

“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma direcciòn.”

“Al primer amor se le quiere màs, a los otros se les quiere mejor.”

“El mundo entero se aparta cuando ve pasar  a un hombre que sabe a dònde va.”

“Sòlo se ve bien con el corazòn; lo esencial es invisible para los ojos.”

“Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua.”

“Si al franquear una montaña en la direcciòn de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cuàl es la estrella que lo guìa.”

“Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.”

“El amor es lo ùnico que crece cuando se reparte.”

“Uno es para siempre responsable de lo que domestica.”

“Tener un amigo no es cosa de la que pueda ufanarse todo el mundo.”

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”

“Haz de tu vida un sueño, y de tu sueño una realidad.”

 

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