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El camino a Itaca...

HOMERO - LOS POEMAS EPICOS

HOMERO - LOS POEMAS EPICOS

Homero fue un poeta y literato de la antigua Grecia, que viviò aproximadamente en el siglo VIII a.C. En la figura de Homero, confluyen la realidad y la leyenda. Admirado, imitado y citado por casi todos los poetas y filòsofos griegos que le siguieron, es el poeta por antonomasia de la literartura clàsica. A pesar de ello, la vida de Homero aparece rodeada del màs profundo misterio, hasta el punto de que su propia existencia històrica ha sido puesta en tela de juicio. Las biografías que circularon en la antigüedad no contienen ningún dato seguro sobre el poeta. La tradición sostenìa que era ciego. Aunque se cree que naciò en Quìos, varias fueron las ciudades que se disputaron ser su patria, entre ellas: Colofón, Cumas, Pilos, Itaca, Argos, Atenas, Esmirna, y la ya mencionada Quìos. Acerca del lugar donde muriò, existe una tradición atestiguada al menos desde el siglo V a.C. de que se produjo en la isla de Ìos. Tambièn persiste el debate sobre si  Homero fue una persona real  o bien el nombre dado a uno o màs poetas  que cantaban obras èpicas tradicionales.

Los poemas èpicos homèricos son La Ilìada y La Odisea, las dos grandes epopeyas de la antigüedad griega. Poemas en que aparece una sociedad  de reyes y de nobles, grandes terratenientes y poseedores de numerosos rebaños, quienes llevaban una vida de esplendor y de luchas, enfrentamientos y batallas.

La Ilìada narra  los acontecimientos ocurridos durante 51 dìas  en el dècimo y ùltimo año de la Guerra de Troya. Su trama radica en la còlera de Aquiles. El tìtulo deriva del nombre griego de Troya, Ilion.

La Odisea narra  la vuelta a casa del hèroe griego Odiseo (Ulises en latìn) tras la Guerra de Troya. Odiseo tarda veinte años en regresar a la isla de Ìtaca, donde poseìa el tìtulo de rey, perìodo durante el cual, su hijo Telémaco y su esposa Penèlope  han de tolerar en su palacio a los pretendientes que buscan desposarla (pues creìan muerto a Odiseo), al mismo tiempo que consumen los bienes de la familia.

La èpica homèrica era tan apreciada entre los griegos que fue la herramienta  de enseñanza utilizada entre ellos. Ademàs, sus versos eran memorizados y repetidos  constantemente, aunque la gente fuera iletrada, por ello es que fueron muy conocidos  en casi  todas las etapas de la historia griega  desde la composición de los poemas. La influencia que tuvieron, por su importancia, en otros gèneros literarios contemporàneos o posteriores es fácilmente rastreable en la lìrica  y el teatro griegos.

Las composiciones de ambos gèneros se cantaban ante un pùblico, aunque con funciones diferentes: la èpica narraba hechos històricos del pasado al son de la lira con una lengua elevada y culta; la lìrica, criticaba, celebraba o veneraba, al compàs de la flauta o la lira.

Asì, casi 3000 años después, Homero sigue siendo el poeta griego por excelencia, y aùn hoy ocupa un lugar considerable, siendo el punto de partida para rastrear las fuentes de la cultura occidental. Platòn cuenta que, en su època, ya se creìa que Homero era el educador de la Grecia toda.

Sòlo puede ser educadora una poesìa cuyas raìces  penetran en las capas màs profundas del ser humano y en la que aliente un anhelo espiritual, una imagen de lo humano capaz de convertirse en un ideal. Y, efectivamente, La Ilìada y La Odisea  son poemas eternos, ya que el mundo que forjaron y formaron a partir de  ellos, es eterno, esto es, la Civilización de Occidente.

Puede considerarse a Homero un idealizador. La caracterìstica èpica homèrica enaltece  la naturaleza toda: el cielo, el agua, las estrellas, el sol, la mañana y la noche, todo es grandioso para un pueblo grandioso. Los valores màs altos alcanzan a travès de la expresión artística  el significado permanente y la fuerza capaz de  mover a los hombres. Estos valores se encuentran en Homero.

La heroicidad  en la Ilìada refleja el aretè de la nobleza griega, objetivo a alcanzar por todo hombre.

La Odisea, por su lado, es el ethos de la cultura y la moral  aristocràtica.

A partir de Homero, el pueblo griego tuvo la capacidad ùnica para llegar al conocimiento y la formulaciòn de aquello que a todos nos une y a todos nos mueve. La diferencia de la poesìa griega  con la de los otros pueblos contemporàneos radica en que  la griega alcanzò  su màs alto grado de universalidad humana. De ahì entonces su perdurabilidad.

Los cantos de Homero resonaron por muchos siglos en los palacios y mercados, en fiestas y concursos, en  juegos y en campos de batalla. Tal vez ello haya sido posible  gracias a la inspiración de las Musas. Homero invoca a las musas para iniciar su relato en La Ilìada:

 

“La còlera canta, ¡Oh musa!, del Pèlida Aquiles,

destructora còlera que tantas calamidades causò a los Aqueos,

que muchas fuertes almas de  vigorosos hèroes precipitò al Hades,

y entregò sus cuerpos a la presa de los perros y de las aves todas.

De este modo se cumplìa el designio de Zeus.”.

 

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1 comentario

Annula -

Y sus cantos seguirán resonando con cada eco del mundo artístico... genial nuestro Homero, enhorabuena por el artículo. ¡Saludetes!