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BORGES

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- Fundación Mítica de Buenos Aires -

Jorge Luis Borges, fue un poeta argentino, nacido en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899. Desde muy temprana edad se inclinó por las letras. A los siete años escribiò en inglès un resumen de la mitologia griega; a los ocho, “La vìscera fatal”, inspirado en un episodio del Quijote, y a los nueve tradujo del inglès “El prìncipe feliz” de Oscar Wilde. Es considerado uno de los escritores màs importantes de la poesìa contemporànea, autor de numerosos ensayos, cuentos y poemas. Recibió distinciones de diversas universidades y gobiernos extranjeros y numerosos premios, entre ellos, el Cervantes en 1980. Su obra fue traducida a más de veinticinco idiomas. Falleciò en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986. Pocos escritores han intimado tanto con su ciudad como lo hiciera Borges. Buenos Aires fue para él cuna, musa inspiradora y obsesión cósmica. Borges inventó una ciudad que ya no existe, pero que todavía se puede sospechar. Tal vez esa Buenos Aires sólo forme parte de un mundo al que se puede acceder a partir de metáforas o sueños, nacidos de la fantasìa del autor. El poema “Fundaciòn mìtica de Buenos Aires”, nos permite tomar contacto con la “imaginación històrica” del escritor; un elemento esencial para entender el particular uso que Borges hace de la historia argentina, y de la historia en general, como disciplina que serà puesta en entredicho, para sus propios fines literarios.

¿Y fue por este río de sueñera y de barro
que las proas vinieron a fundarme la patria?
Irían a los tumbos los barquitos pintados
entre los camalotes de la corriente zaina.

Pensando bien la cosa, supondremos que el río
era azulejo entonces como oriundo del cielo
con su estrellita roja para marcar el sitio
en que ayunó Juan Díaz y los indios comieron.

Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron
por un mar que tenía cinco lunas de anchura
y aún estaba poblado de sirenas y endriagos
y de piedras imanes que enloquecen la brújula.

Prendieron unos ranchos trémulos en la costa,
durmieron extrañados. Dicen que en el Riachuelo,
pero son embelecos fraguados en la Boca.
Fue una manzana entera y en mi barrio: en Palermo.

Una manzana entera pero en mitá del campo
expuesta a las auroras y lluvias y suestadas.
La manzana pareja que persiste en mi barrio:
Guatemala, Serrano, Paraguay, Gurruchaga.

Un almacén rosado como revés de naipe
brilló y en la trastienda conversaron un truco;
el almacén rosado floreció en un compadre,
ya patrón de la esquina, ya resentido y duro.

El primer organito salvaba el horizonte
con su achacoso porte, su habanera y su gringo.
El corralón seguro ya opinaba YRIGOYEN,
algún piano mandaba tangos de Saborido.

Una cigarrería sahumó como una rosa
el desierto. La tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.
Sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente.

A mí se me hace cuento que empezó Buenos Aires:
La juzgo tan eterna como el agua y el aire.

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 Les dejo aqui un link para los que quieran escuchar el

 poema recitado por el propio Borges:

http://www.youtube.com/watch?v=gjtwcD8J5xU

 

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aitaka

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